sábado, 27 de enero de 2018

Invierno

Invierno 




(La imagen no es de mi autoría)


La taza de té contra la ventana empañaba el vidrio del café venido en años. Los libros viejos en la estantería contra la pared, parecían murmurar historias de otra gente y de otra época. Siempre llegaban de Tristán Narvaja y se iban al mismo lugar, acarreando consigo polvo y rumores. Él estaba sentado quieto leyendo los chistes del diario del día anterior, comiéndose los bizcochos de queso que no había llegado a vender la otra mañana. Revolvía el té con una cucharita de bronce, en círculos que hacían un agujero negro en el agua de color.



Las mesas estaban vacías, a excepción de una mujer, acompañada de una niña que dibujaba una familia en el vidrio empañado. Aún no habían pedido nada. Parecía que estuviesen allí solo para refugiarse de algo que no existía de puertas hacia dentro. Y él se los permitió.

De haber sido en otro momento, le habría dicho a la pequeña que no dibujara porque estaba ensuciando el cristal, pero era lunes por la mañana y no tenía ganas de hablar.

La madre de la niña observó el dibujo durante un momento, y, tras darle una mirada de soslayo a la pequeña, pasó la manga por el vidrio y se dispuso a mirar por la ventana, ajena y absorta de que en esa manga, reposaban con humedad todos los hubiera que no pudieron ser.

Él, que sabía distinguir corazones rotos y sonrisas a medias, se acercó al mostrador y preparó un sanguche caliente y cortó dos trozos de chocolate artesanal para dejarlos en los platitos del café con leche. Los puso sobre la mesa. La bandeja chocó contra la madera provocando un ruido estridente para el silencio que se había extendido en la habitación.


—Nosotras no pedimos nada.—dijo la mujer, llevando su mirada entre la bandeja y el dueño del lugar—, disculpe.


Ernesto negó con la cabeza enseguida. Le dijo que todo corría por la casa. No terminó de decirlo, cuando la pequeña se metió el chocolate a la boca y se rió, como si le hubieran contado un chiste. La mujer asintió con la cabeza, y sacó un billete para pagar todo.


—Corre por la casa —repitió. Ernesto nunca había sido bueno para algo en particular. Ni para hablar ni para quedarse. Pero, en ese momento, una parte de él se instaló en el corazón de la madre. Y de la niña, y de todos con los que alguna vez habló. O les vendió sus baratijas.


Él volvió a su lugar, entre la pared y los malos chistes del diario. Madre e hija hablaban mientras compartían el desayuno. Revolvían el café y las cucharitas de bronce viejo parecían abrazarles los dedos. Ernesto seguía comiéndose los bizcochos de queso. Pero algo dentro del café había cambiado. Algo, era diferente. El mundo, por primera vez en mucho tiempo, comenzaba a ser más luminoso dentro del pequeño café de vidrios empañados.

18 comentarios:

  1. Hola Tamara!
    Me ha encantado! Me ha parecido muy bonito el detalle de Ernesto. Y tu forma de escribir también es muy buena.
    Muchos besos♥

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    1. ¡Hola! Me alegra que te haya gustado la entrada❤️ ¡Saludos!

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  2. Hola! Enhorabuena por este relato, hay muchas sensaciones en esas palabras. Mis felicitaciones, de verdad.

    Un saludo, nos leemos.

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    1. ¡Hola! Muchas gracias. ¡Otro saludo para ti! Nos leemos :)

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  3. Buenas!!
    Una pequeña historia con un sentimiento enorme. Me encantó. Se te da bastante bien la escritura por lo que veo. Está genial redactado.
    Besitos <3

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    1. ¡Hola! Me alegra que te haya gustado. Nos leemos por aquí. ¡Un saludo!

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  4. Guau!! Me ha gustado mucho tu forma de narrar... Has sabido destacar pequeños detalles que es lo que le dan esencia a la escena que estás contando y describiendo. Enhorabuena!!!!

    Un saludo

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    1. ¡Hola! Que alegría que te haya gustado. Te mando un saludo, nos leemos por aquí :)

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  5. ¡Hola Tamara! :D
    Como se dice aquí, me has dejado muerta con tu relato. Obviamente, no sabía que escribías y me has sorprendido mucho para bien. No dejes de escribir nunca porque es increíble tu prosa.
    Mi más sincera enhorabuena.
    Un besito. <3

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    1. ¡Hola! Que emoción que te haya gustado. Estaré subiendo más cosas de este estilo por aquí (espero jaja). Muchas gracias. Nos leemos, ¡un beso!

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  6. ¡Hola! Me encantó tu relato :) Tenes una forma de escribir muy linda, espero seguir leyendo más :)

    Un besoooo

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    1. ¡Hola! Muchas gracias. Sí que voy a subir algunas cosas acá. ¡Otro beso a vos!

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  7. ¡Hola! Muy buen relato, ¡me encantó! Realmente me sentí transportado a ese solitario café. ¡Seguí así! Nos estamos leyendo, beso :)

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    1. ¡Hola Santi! Muchas gracias. Nos leemos por acá, ¡te mando un saludo!

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  8. ¡Hola! Me ha encantado tu relato, sin duda tienes una forma de escribir muy sencilla y que te transmite mucho ya que me he sentido en el escenario del relato; espero poder leer más cosas tuyas porque de verdad que me ha encantado, te felicito por ello, ¡besotes!

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    1. ¡Hola! Que alegría que te gustara el relato. Ojalá que pueda subir más cosas a este rinconcito. ¡Un saludo!

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  9. ¡Hola, Tami!
    Me ha gustado mucho este relato, escribes de una manera simple y bonita que atrapa ¡Felicidades!
    Nos leemos.

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    1. ¡Hola! Que lindo que te haya gustado la entrada. ¡Muchas gracias! Nos leemos por aquí, te mando un saludo.

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